Su vicio era ingerir alimentos caducados
Buscaba todos los rincones para encontrar algún yogur,
alguna lata de atún, algo comestible con la fecha profanada.
De vez en cuando compraba un paquete apetecible y lo escondía
dentro de un armario, muy al fondo, debajo de un sinfín de paquetes vírgenes,
intentaba olvidar que estaba ahí, como quien quiere hacerse creer
que el reloj no avanza,
con la esperanza de encontrárselo dentro de meses o incluso años
y disfrutarlo entonces con lentitud,
mirándolo,
leyéndolo,
entendiéndolo,
y ya nerviosamente,
abriéndolo como si fuese lo último "no comestible" del universo.
...saciándose lentamente mientras se quedaba dormido en el sueño del deleite anónimo.
jueves 15 de octubre de 2009
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