Mordiéndome los ojos cada día,
en el clítoris de la pupila
que el maestro aborrece.
Devorándote a ti misma,
un día tras otro que es el mismo,
ese silencio de ti, contigo,
Estoy aquí mordiendo la vida,
huyendo del gusano
que come la suya.
Jugando con el inconsciente
que me dice que ya he estado aquí,
que he vivido esto otras veces.
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